Luego de
solucionar nuestros problemas burocráticos finalmente pudimos alquilar el auto.
En la oficina de la agencia AVIS del barrio parisino de Montparnasse retiramos
un hermoso Citroën C1 blanco casi nuevo, con el cual recorreríamos tres países
(Italia, España y Francia) en apenas 29 dias. Como no podía ser de otra manera
tratándose de nosotros, le pusimos un sobrenombre al vehículo, el cual fue
bautizado como “Citronela”.
El primer
viaje fue desde Paris a Thonon Les Bains, que es una comuna de Francia que
queda en la Región Ródano-Alpes. Fue un viaje alucinante en donde el paisaje
nos regaló las mejores imágenes de la naturaleza que vimos hasta el momento,
con alpes y montañas nevadas, cascadas y valles, glaciares, lagos y ríos que
quedarán grabados en nuestra retina para siempre. La decisión de pasar por aquí
fue estratégica, ya que nuestro destino era Florencia (Italia) pero ésta quedaba
demasiado lejos como para ir en un solo día de viaje.
Dormimos
solo una noche en Thonon, vimos sus hermosos paisajes y luego seguimos hacia
Italia. Pasamos de Francia a Italia por un larguísimo túnel por debajo de las
montañas y llegamos de tarde noche a Milan.
En Milan
solo tuvimos tiempo para admirar la Iglesia del Domo, increíblemente bella, y
luego cenar algo en un restaurante de comida rápida y conseguir un hotel en la
periferia de la ciudad para descansar y seguir al otro día rumbo a Florencia.
No podemos
decir mucho de estos lugares, porque estuvimos de pasada, pero sí podemos
afirmar que el camino que va desde Francia y los Alpes, bordeando Ginebra y
atravesando la frontera con Italia, es de lo más lindo que pueda existir. Ojalá
algún día podamos volver a atravesar esos paisajes, más parecidos a una
publicidad de Milka que vemos por TV, que a algo que realmente exista.
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