En Brujas
nos sentimos como dentro de un cuento (sensación que ya habíamos tenido en
Praga). Es una ciudad que conserva la arquitectura medieval. Entonces caminar
por sus calles adoquinadas, seguir el caprichoso curso de sus canales, admirar
sus torres de piedra y sus altísimos campanarios, reposar mansamente en sus
verdes parques oyendo el cantar de los pájaros y el crujir de las carretas
impulsadas por caballos, o bien sentarse a beber una típica cerveza belga es
como subirse a la máquina del tiempo y retroceder un par de siglos.
En este bello paisaje pudimos descansar de la locura y el ritmo alocado de las grandes metrópolis (Londres, Paris) en donde todo se vive a cien kilómetros por hora. Pero aquí nos dedicamos a caminar con ritmo tranquilo y pausado, a disfrutar del aire puro del bosque y a no darle tanta importancia al reloj, ese enemigo que siempre nos hace correr.
Brujas es ciudad pequeña, que se puede recorrer tranquilamente en uno o dos días. A nosotros nos alcanzó con dos días pero de todos modos te quedás con la sensación de querer estar más tiempo, disfrutando de su paz y su armonía.
De noche,
como casi todas las ciudades, tiene un encanto distinto. La luz artificial
decora de manera perfecta sus calles y canales, que parecen ser cuadros pintados por Van
Gogh, Klimt o Dalí.
Las
iglesias, sus edificios y todas las casas conservan la arquitectura del
medioevo. De esta manera Brujas se convierte en uno de los destinos favoritos
de los amantes de la historia europea.
Por
tratarse de una ciudad pequeña y pacífica pensamos que la noche no sería
demasiado movida en Brujas, pero nos equivocamos. Europa siempre te sorprende.
A pesar de no ser fin de semana, las dos noches que estuvimos allí fuimos a un
bar/boliche, con un DJ que pasa música en vivo y gente de todo el
mundo bailando y bebiendo sin importar idiomas ni culturas. La pasamos muy bien
y sirvió también para conocer la noche en Bélgica, que es muy divertida, al
igual que la de Amsterdam.
No hubo
mucho más para hacer ya que solo estuvimos dos noches, pero nos llevamos un
hermoso recuerdo de una ciudad mágica que recomendamos visitar, sobre todo si
se es amante de la historia y de los paisajes medievales.
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