sábado, 14 de abril de 2012

BERLIN - 7 al 10 de abril 2012









Berlin nos recibió con una hermosa nevada que pudimos apreciar desde las ventanillas del tren. El clima fue muy hostil durante los 4 días que estuvimos en esta ciudad. Frío, nevadas, lloviznas y mucho viento hicieron que nos agarremos flor de gripe que todavía no pudimos superar.

La primera tarde fuimos con Stephan y Sophie a un Super-Market para comprar nuestra cámara Cannon 550D. Luego cenamos en un restaurant turco. Stephan y Sophie son la pareja que conocimos a través de Couch Surfing (una experiencia muy recomendable para los viajan). Ellos nos hospedaron en su casa y terminamos siendo amigos, tanto que el próximo verano los hospedaremos en Bs As. Son dos personas maravillosas que no solo nos hospedaron, sino que estuvieron siempre atentos a todas nuestras necesidades: cómo viajar, donde comer, que sitios visitar, etc. Además nos presentaron a sus amigos y nos consiguieron hospedaje en Viena. Antes de viajar nos preguntábamos cómo sería estar cuatro días en casa de gente desconocida, tan lejos de tu hogar, de tus costumbres, de tu familia y tus amistades. Pero luego de esta increíble aventura podemos afirmar que el mundo es mucho más sencillo, seguro y solidario de lo que nos imaginábamos. Solo hace falta salir, conocer, escuchar, ver, sentir, aventurarse a lo nuevo, estar dispuesto a aprender, siempre. Este viaje nos está haciendo ver la vida con nuevos ojos.


La segunda noche tuvimos una hermosa e inolvidable cena de Pascuas con nuestros huéspedes y dos de sus amigos: Christian (alemán) y July (francesa). Comimos carne de cerdo con chucrut acompañada de ñoqui de papa y bebimos cervezas alemanas (Berliner a la cabeza) y riquísimos vinos, ya que Stephan y Sophie se dedican a la compra y venta de vinos al por mayor. Un hecho curioso es que las cervezas no las enfrían en el freezer sino en el balcón, en donde la temperatura es de 3 grados!! (lo mismo hacen para mantener fresca cierta comida). La noche terminó con un mini recital mío (a pedido de la audiencia, eh!) y luego Stephan me invitó a ensayar con su banda de rock, en donde él es bajista. Tocamos temas de ellos y varios temas de SALO. De pronto estaba en una sala de ensayo con una banda alemana, tocando mis temas en Berlin. Muy loco. Pao documentó todo (divina, como siempre) con nuestra nueva cámara. Luego filmamos a NOI, la banda de Stephan, para mi documental sobre músicos de Europa.

Nuestros días en Berlín empezaban a las 10 de la mañana. El primer día visitamos los lugares más turísticos de la ciudad: la Puerta de Brademburgo, el Parlamento, la zona de Alexander Platz, el Monumento al Holocausto y los restos del Muro en Postdamer Platz. Estar frente a esas ruinas de hierro y cemento que tanta sangre han derramado durante su existencia es una sensación bastante fuerte e imposible de describir. También visitamos el Check Point Charly, la famosa Galería East Side y otros tantos edificios, monumentos y calles históricas de la ciudad, como por ejemplo el lado soviético con sus enormes y antiguas edificaciones. Otra gran sorpresa nos deparó la visita a la Galería Tacheles, un verdadero centro artístico callejero y contracultural ubicado en el corazón de una de las ciudades más capitalistas del mundo. Allí se respira arte en cada escalera, en cada piso, en cada rincón del edificio.

Los alemanes son ordenados (súper ordenados) y educados. Pero sobre todo notamos que son bastantes tranquilos. Nadie corre en las calles. Lo mejor de su orden se ve en el transporte público, el cual es fantástico. Hay muchísimas líneas de subte, buses y trenes que te llevan y traen a todos los puntos turísticos de la ciudad. Los servicios están anunciados por carteles electrónicos y si perdés un bus o un subte, el siguiente pasa a los 5 o 7 minutos. De este modo nos fue fácil recorrer la enorme ciudad.

Berlin nos sorprendió. Es una ciudad bella, ordenada, monumental, signada por el peso de su historia. Una historia de guerras y nazismo, de sangre y terror. Pero también de resurrección, de apertura cultural y mucho (muchísimo) arte en sus calles.

Nuestro segunda ciudad ya era parte del pasado. Corrimos a la Estación Central y llegamos a tiempo para tomar el tren que nos llevaría al tercer destino: la bella y tradicional Praga.

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